Sobre mí

Más sobre mí
Mi vida ha sido un camino lleno de aprendizajes y desafíos inesperados, principalmente al lado de mis dos hijos, que se han convertido en mis mayores maestros. Estudié psicología, pero mi aprendizaje más profundo ha sido junto a ellos, a su lado, acompañando, entendiendo, fallando y vuelta a empezar.
No sé si realmente existe el concepto de “acertar” en esta aventura. A menudo me pregunto qué significa realmente hacerlo bien.
Lo que sí sé es que no he recorrido este camino sola. He contado con la compañía de personas maravillosas, familia, amigos, terapeutas, libros “mágicos” y a todos ellos les estoy profundamente agradecida.
Sé lo que es vivir en una maratón constante: la mente en mil sitios, el cuerpo agotado y la sensación de que tu propio bienestar siempre queda al final de la lista.
Conozco la culpa, la frustración y la sensación, en algún momento, de que es imposible reconectar con tus sueños más allá del rol de madre.
Mi Viaje: de la sobrecarga a encontrar mi propia pausa
De joven tenía grandes sueños, como todas nosotras, pero la maternidad —con dos hijos adoptivos con neurodivergencia— absorbió toda mi energía. Mi vida se volvió una sucesión ininterrumpida de citas, gestiones y cuidados complejos.
He ido surfeando, con mayor o menor acierto, intentando aprender a lidiar con la complejidad, en ese proceso olvidé algo esencial: cuidarme a mí misma.
Durante casi dos décadas me entregué sin reservas al cuidado de mis hijos , hasta que un día mi cuerpo dijo basta. Enfermé. Fue un golpe duro, pero sin él todavía estaría anestesiada, en piloto automático.
Esa pausa obligatoria se convirtió en mi viaje personal de regreso a mí misma. Descubrí mi fortaleza, mi capacidad para sanar y, sobre todo, la importancia de darme tiempo y espacio para mi y para los míos.
Palabras que sanan
En ese proceso, volví a encontrar mi voz a través de la escritura y la comunicación. Siempre he creído que las palabras tienen poder para transformar realidades, y ahora mi experiencia es el mensaje que quiero compartir.
No vine a decirte qué hacer, sino a ofrecerte el refugio que yo misma necesité: un espacio para que, a tu ritmo y sin juicios, puedas reencontrarte.
Si mi historia te resuena y buscas un lugar donde priorizarte y reencontrarte, aquí estoy, como mujer y madre, para acompañarte.
